Uno de los letreros más divertidos que he visto lo encontré circulando por la autopista E-40, saliendo de Bruselas en dirección a Brujas.
Este es el cartel con que los habitantes de esta zona saludan a los visitantes. La verdad es que a los dos de la imagen se les ve contentos…
No he podido encontrar una traducción fiable del término; aparentemente, la palabra fue creada por un tal F. J. De Gronckel para referirse a una comarca situada al suroeste de Bruselas y viene a significar “heroicos compatriotas” o algo así, aunque las fuentes no se ponen de acuerdo. De hecho, una de las posibles interpretaciones que le dan a la palabra Pajottenland según el diccionario Larousse es “choza de paja”, cosa que me ha dejado… inquieto.
Hace unos meses me encontraba de vacaciones recorriendo el suroeste de Alemania, y al dejar el coche en un aparcamiento público me sorprendió ver este símbolo en una columna:
Me quedé un poco confuso. ¿Aparcamiento para mujeres? Quizá, pensé, el logotipo indicaba la cercanía del lavabo de señoras, pero no podía ser porque al mirar alrededor vi que el signo estaba en todas las columnas. Confieso que caí en el tópico de mirar con más detenimiento para ver si las plazas de aparcamiento de esa zona eran más grandes de lo habitual (lo sé, lo sé… pero diré en mi defensa que mi mujer también lo hizo y ambos nos reímos). Pero no, la planta entera no tenía nada especial a excepción del simbolito. Lo dejé estar y al final olvidé el asunto.
Hace unos días volví a esa zona a visitar a un familiar y pude confirmar el significado de la señal al encontrar en dos parkings la misma indicación, más detallada.
“Plaza de parking de mujeres”
“Sólo para mujeres”
El motivo de esto, según me dijeron, es puramente por seguridad: para evitar asaltos de todo tipo a mujeres solas, se reserva una zona vigilada con cámaras y teóricamente mejor iluminada. Estas zonas suelen estar más cerca de la salida y además, en ciertos casos, son también más anchas – atención – para permitir la movilidad a las mujeres que vayan con niños y los accesorios relacionados con ellos (carritos, bolsas, etc).
Si bien el tema de la seguridad lo puedo entender, el de la movilidad con niños no deja de parecerme un tanto sexista, ya sea porque se asume que son las mujeres las que se ocupan de los niños, o porque se discrimina a los hombres. En ambos casos parecen estar potenciando un poco esta división de roles. Y sobre si se consigue más seguridad reservando áreas más vigiladas… ¿qué haces si eres una mujer sola y ya están ocupadas todas esas plazas? ¿Te vas a aparcar a una zona que es insegura, poco vigilada y en la que la densidad de hombres es más alta de lo normal? ¡Qué miedo!
El otro día cayó en mis manos una copia muy antigua de La Guerra de las Galaxias, de las primeras que se editaron en vídeo. No pude resistir echar una ojeada a los títulos del comienzo para ver si ésa era la copia que contenía uno de mis gazapos favoritos, y ¡sí! Ahí estaba, el héroe desconocido, el personaje misterioso… ¡Rebel! Así que no pude evitar capturar la imagen para regocijo de los que no lo conocieran.
Sí, evidentemente lo que los títulos en inglés dicen no es “Rebel espió”, sino “Durante la batalla, los espías rebeldes consiguieron robar los planes secretos…”, pero Rebel pasó a formar parte de los personajes que solamente existieron en esa edición de la cinta en castellano.
Ese error fue corregido en sucesivas ediciones, pero no otros gazapos de doblaje, que se mantuvieron incluso después de la edición “remasterizada”. Por ejemplo, la escena en el Halcón Milenario en que Luke Skywalker se enfrenta a la sonda de entrenamiento (la esferita flotante) con los ojos tapados. Después de repeler dos disparos con la espada – ¿sable? – láser, Luke se quita el casco y dice a Obi Wan: “- ¡Casi podía ver a los Lejanos!“. Y nadie vuelve a mencionar a esos misteriosos Lejanos en toda la saga.
En la versión original, a la sonda de entrenamiento se le denomina “training remote”, y la frase que decía Luke era: “- I could almost see the remote!” (casi podía ver la sonda). Mucha gente siguió esperando la aparición de esos Lejanos en las siguientes entregas.
Descubrí hace unos días en el blog de Neil Gaiman, uno de mis autores favoritos, un enlace a este vídeo de una composición para coro hecha por dos artistas finlandeses, Tellervo Kalleinen y Oliver Kochta-Kalleinen. Su iniciativa consiste en dejar que las gentes de un lugar les comuniquen sus quejas de todo tipo, para luego crear una composición con ese texto y cantarlas en grupo. Según los autores, es “un proyecto impulsado por la energía que se utiliza para quejarse”. Hasta el momento han realizado este proyecto en Birmingham, Helsinki, Hamburgo y San Petersburgo. El link de debajo corresponde al coro de quejas de Helsinki.
No suelo incluir post que no contengan material pensado por mi, y como me pareció una idea tan original me he permitido traducir los subtítulos al castellano. No es una canción humorística, es irónica a veces y en otros inocente y con un toque algo melancólico.
Es interesante también fijarse en que aunque ciertos lamentos son aplicables solamente a Helsinki, o Finlandia en general, otros parecen ser universales. Y en una segunda mirada, se podría hacer una reflexión sobre lo afortunados que somos los habitantes de cualquier país del “primer mundo”. ¿Os podéis imaginar la letra que tendría un Coro de Quejas de Addis Abeba, por ejemplo? Yo no puedo.