Aquí hay un ejemplo de dos canciones que encajan perfectamente una dentro de la otra.
Durante las últimas semanas he estado escuchando anunciada en la tele una canción de Nena Daconte, “Tenía tanto que darte”, una y otra vez. Al cabo de un tiempo me di cuenta de que cada vez que la oía tenía otra canción rondándome la cabeza aunque llevaba un tiempo sin oírla. Era “Don’t Get Me Wrong” de The Pretenders.
Tenía tanto que darte
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Don’t Get Me Wrong
Resulta que los acordes de las dos canciones son prácticamente iguales y eso permite hacer una mezcla como ésta. Ajustando la velocidad de ambas, decelerando la primera y acelerando la segunda, he unido las dos en una sola versión, como divertimento musical. Solamente hay un elemento que queda fuera de lugar, la percusión. La batería en ambas versiones es muy distinta y sería ideal eliminar la parte rítmica de “Don’t Get Me Wrong” y dejar sólo la voz. Eliminar la voz y dejar la música es sencillo con los filtros de voz pero a la inversa no he encontrado la forma. Quizá alguien sepa si es posible hacerlo.
Si hay algún compositor moderno que destaca por sus marchas, ese es John Williams; y si hay una marcha de John Williams que puede considerarse como la más representativa de su producción y prácticamente un icono de las bandas sonoras contemporáneas, esa es la Marcha Imperial. Su calidad como marcha militar es espectacular, transmitiendo la sensación de un poder implacable y despiadado, que recuerda el avance imparable de engranajes de guerra.
Naranjas traigo
Al mismo tiempo es el leitmotiv del prototipo de personaje malvado por excelencia, Darth Vader, al que se ajusta como un guante (negro) hasta tal punto que ya no podemos separar a uno del otro. Aunque en este caso hay que decir que la banda sonora no intervino en la fama del personaje, ya que Darth Vader ya era un icono antes de que nadie hubiese oído nunca este tema, que apareció por primera vez en la segunda película de la (entonces) trilogía, El Imperio Contraataca.
La maestría de Williams en la creación de marchas triunfales queda manifiesta por obras tan características como la propia marcha final de Star Wars, el tema principal de Supermán, la marcha de 1941 o el tema principal de En busca del Arca Perdida, por citar algunas. Por ello, el parecido razonable de hoy no es más que una simple anécdota que puede reseñarse en calidad de homenaje o influencia reconocida de un maestro hacia otro.
El amor de las tres naranjas
Ya he hablado en otros artículos de Sergéi Prokófiev y su influencia en tantos compositores actuales, de los que he puesto como ejemplo a los oscarizados Hans Zimmer y Darío Marianelli. En esta ocasión es la Marcha Imperial de John Williams la que recuerda mucho en su estructura a la pieza titulada “Marcha” de la ópera El amor de las tres naranjas, de Prokofiev. Se trata de una ópera en 4 actos compuesta en 1919 y estrenada en 1921, de la que precisamente la parte más conocida es dicha marcha. No hay una similitud directa de la melodía, pero sí una idea recurrente en la forma en que se expone y se repite la frase principal en cada una, que hace recordar esta marcha al escuchar el tema del Imperio.
Incluyo el comienzo de la Marcha Imperial tal y como sonaba en la banda sonora original de “El Imperio Contraataca” *
Aprovechando el reciente estreno de Spider-Man 3, ha llegado el momento de salirme un poco de mi costumbre y hacer una comparación entre dos bandas sonoras actuales, en vez de una actual y otra clásica. El afortunado compositor bajo el punto de mira es hoy Klaus Badelt por la banda sonora de Ultraviolet.
Del compositor alemán Klaus Badelt se puede decir que todo el mundo conoce algo si ha escuchado a Hans Zimmer. Fue coproductor de la banda sonora de Gladiator, dos años después de que Hans Zimmer le invitase a formar parte de su estudio Media Ventures. Después de algunos éxitos, entre los que cabe destacar la partitura para el remake de La Máquina del Tiempo, en 2003 Badelt compuso - o más bien, supervisó a otros miembros del equipo que compusieron - la conocida Piratas del Caribe: La Maldición de la Perla Negra, varios de cuyos temas son una extensión de los que ya se escucharon en Gladiator, al estilo Zimmer.
En Ultraviolet, Badelt realiza un trabajo lleno de ritmos modernos y sonidos electrónicos, supongo que para estar acorde con la temática de la película, pero al final la ausencia de contenido de ésta parece imponerse sobre todo lo demás. Además de esto, y este es el punto que me interesa, la música de los títulos iniciales es una variación del comienzo de la banda sonora de Spider-Man 2, de Danny Elfman. Ambas comienzan con unos segundos de cuerdas agudas, tras lo cual entra una percusión suave con sintetizador y se suman más cuerdas graves, añadiendo instrumentos en un crescendo hasta que finalmente entra la fanfarria con la presentación del tema principal. Hacia la tercera parte del comienzo hay una variación rápida de violines muy característica de Danny Elfman que también tiene una réplica en la banda sonora de Klaus Badelt. En definitiva, se podría decir que los títulos de Ultraviolet se parecen tanto a los de Spider-Man 2 como el tema principal de Piratas del Caribe se parece a la batalla de Gladiator.
Para no perder el ritmo, voy a mencionar rápidamente un par de “referencias musicales” de James Horner ampliamente conocidas entre los aficionados a las bandas sonoras.
La primera de ellas se remonta a la banda sonora de Aliens, de James Cameron. Si alguien tiene esa película a mano junto a 2001: una Odisea en el Espacio, puede hacer rápidamente el siguiente experimento, que consiste en visionar estos dos pasajes:
Saltar al minuto 52:30 de 2001 (momento en que comienza el tercer acto: Misión a Júpiter) y escuchar la agradable música que fue compuesta por Aram Khachaturian para el ballet Gayaneh (más conocido por su último movimiento, la Danza del Sable).
Poner Aliens desde el comienzo y en el momento en que los títulos de crédito mencionan a James Horner, escuchar… prácticamente lo mismo.
Viendo las dos secuencias, es casi seguro que Horner lo hizo intencionadamente: ambas muestran una nave espacial sobre fondo de estrellas flotando apaciblemente, para después recorrer su interior, en el que se ven figuras humanas en hibernación.
Personalmente pienso que James Cameron debió de sugerir a Horner que usase dicha música para rendir un pequeño tributo al maestro Kubrick. Si al menos Horner hubiera mencionado a Khachaturian en los créditos la cosa no habría pasado de homenaje y todos contentos. Pero no lo hizo, y a pesar de la calidad de esta banda sonora Horner puso un granito más de arena en su estigma de “replicante“.
Ballet Gayaneh
Aliens: Main Theme
La segunda referencia me resulta más penosa porque no se trata de un compositor clásico. En la banda sonora de Enemigo a las Puertas, uno de los temas centrales recurrentes es una melodía melancólica-romántica que recuerda mucho al tema principal de La Lista de Schindler. La sombra de John Williams planea sobre Horner durante toda la película. ¿Por qué usar un tema tan parecido en una película también ambientada en la Segunda Guerra Mundial? En fin.
La Lista de Schindler
Enemigo a las Puertas
No será la última vez que traiga a James Horner a esta sección, pues es un auténtico filón de “parecidos razonables”. Pero ya que he inaugurado hoy las referencias a “otros compositores contemporáneos” creo que tengo elegido el siguiente episodio, y ambas películas son bastante recientes. Pista: va a ser un duelo de héroes de comic. Un duelo ultra… arácnido.
Descubrí hace unos días en el blog de Neil Gaiman, uno de mis autores favoritos, un enlace a este vídeo de una composición para coro hecha por dos artistas finlandeses, Tellervo Kalleinen y Oliver Kochta-Kalleinen. Su iniciativa consiste en dejar que las gentes de un lugar les comuniquen sus quejas de todo tipo, para luego crear una composición con ese texto y cantarlas en grupo. Según los autores, es “un proyecto impulsado por la energía que se utiliza para quejarse”. Hasta el momento han realizado este proyecto en Birmingham, Helsinki, Hamburgo y San Petersburgo. El link de debajo corresponde al coro de quejas de Helsinki.
No suelo incluir post que no contengan material pensado por mi, y como me pareció una idea tan original me he permitido traducir los subtítulos al castellano. No es una canción humorística, es irónica a veces y en otros inocente y con un toque algo melancólico.
Es interesante también fijarse en que aunque ciertos lamentos son aplicables solamente a Helsinki, o Finlandia en general, otros parecen ser universales. Y en una segunda mirada, se podría hacer una reflexión sobre lo afortunados que somos los habitantes de cualquier país del “primer mundo”. ¿Os podéis imaginar la letra que tendría un Coro de Quejas de Addis Abeba, por ejemplo? Yo no puedo.
En la última entrega mencioné la obra Lieutenant Kijé de Sergei Prokofiev, de la que había una referencia en Gladiator; casualmente, esta obra es la primera composición que Prokofiev realizaba para el cine, allá por 1933.
Sergei Prokofiev (1891-1953) fue uno de los compositores más destacados e innovadores del siglo XX. Con un talento excepcional (escribió su primera composición a los 5 años), compuso obras que abarcaron todo tipo de géneros, especialmente sinfonías, óperas, conciertos, ballets y música para el cine. De esta última destaca la banda sonora de la película Alexander Nevsky, la primera película sonora del director Sergei Eisenstein, de quien Prokofiev declaró que “su respeto por la música era tan grande que a veces estaba dispuesto a cortar o añadir material a sus escenas con tal de no alterar el equilibrio de un pasaje musical”. Corría el año 1938, apenas diez años después de la aparición del cine sonoro, pero ya entonces algunos directores intuían que la música podía tener un papel tan importante como la imagen.
Prokofiev fue un adelantado a su época y su influencia es notoria en la música actual. Varios compositores contemporáneos lo mencionan entre sus fuentes de inspiración, entre los que destacaría al gran Danny Elfman como creador de ese estilo propio tan característico que se podría denominar de “cuento de hadas” y que tanto recuerda en algunos momentos a la música de Prokofiev. Su música también se ha utilizado en publicidad, como por ejemplo, en el galardonado anuncio de la colonia Egoiste de Chanel, donde se oye la primera pieza de la suite Romeo y Julieta; sin olvidar el homenaje que el cantante Sting rindió a Prokofiev utilizando su “Romance” de Lieutenant Kijé como base para la canción Russians (1985), comprometida reflexión sobre la guerra fría. El tema principal se escucha a partir del minuto 1:28 y la melodía está estructurada sobre variaciones de dicho tema.
Para este post he seleccionado una banda sonora de un compositor cuyo nombre ya es habitual en el panorama actual: Darío Marianelli. Desde 1994 hasta 2005, este autor italiano ha ido alternando sus trabajos discretamente entre el cine y la televisión, pero fue a partir de su partitura para The Brothers Grimm (El secreto de los hermanos Grimm) cuando su nombre comenzó a sonar fuerte, consiguiendo el mismo año la nominación a mejor banda sonora original por Orgullo y Prejuicio.
Fue al ver The Brothers Grimm en el cine cuando advertí varias similitudes con la música de Prokofiev. La banda sonora de The Brothers Grimm tiene una gran calidad en conjunto y aunque en ciertos momentos peca de grandilocuente y en otros es algo repetitiva, promete bastantes satisfacciones para los seguidores de este compositor en el futuro. En el tema principal que abre la película (Dickensian Beginnings) se puede apreciar el espíritu del tema “Montescos y Capuletos” de Romeo y Julieta, el mismo tema del anuncio de Egoiste.
Mi idea inicial era escribir un breve post sobre la influencia de Gustav Holst, compositor británico de finales del s. XIX, sobre la música orquestal y cinematográfica actual. El ejemplo de fragmento inspirado por su música que tenía preparado era la banda sonora de Gladiator, de Hans Zimmer. Pero volviendo a escuchar ésta, encontré también partes muy similares a composiciones de otros autores, así que he decidido incluir todas ellas en relación a Gladiator. Sin embargo, la influencia más importante es sin duda de Holst.
Gustav Holst estudió en el Royal College of Music de Londres y con el tiempo se volvería autodidacta y experimentador. Grandes partes de su obra están influídas por su interés por el misticismo, la religión hindú y, posteriormente, la astrología, y fue esta última la que le inspiró para componer la que es su obra más conocida: The Planets (1916). Esta composición es una suite compuesta por 7 piezas, cada una de ellas dedicada a un planeta del Sistema Solar con la excepción de la Tierra (por su carencia de significado en astrología) y Plutón (que no había sido descubierto aún). Cada pieza tiene un título y un estilo correspondientes la deidad a la que representa: “Marte, el Portador de Guerra”, “Mercurio, el Mensajero Alado”, etc.
The Planets ha sido tan influyente en la música cinematográfica y particularmente en las sagas espaciales como la música de Korngold que mencionaba en mi anterior post. En Urano y Marte se descubren rasgos usados por John Williams en Star Wars (que me reservo para un futuro post), y Marte y Júpiter se han utilizado en cine, televisión y anuncios. Por ejemplo, algunos quizá recuerden un famoso tema, contenido dentro de Júpiter, que se utilizó en España para publicitar una importante entidad bancaria. [Para los curiosos: escuchad Júpiter a partir del minuto 3:00].
Entre las bandas sonoras, son varias las que contienen referencias u homenajes a The Planets, como por ejemplo la mencionada Star Wars, Elegidos para la Gloria (The Right Stuff) de Bill Conti y… Gladiator.
Quo Vadis Hans ?
Siendo Gladiator una película ambientada durante el imperio romano y Marte el dios romano de la guerra, parece lógico que la música que suena en la batalla inicial pueda ser una referencia a The Planets. Holst crea la descripción sonora de un ejército implacable, demoledor, que arrasa sin piedad a las tropas enemigas. La música empleada por Zimmer en las pistas “The Battle” y “Barbarian Horde” produce la misma impresión, tanto que a veces uno piensa que está escuchando a Holst, a pesar de no ser una transcripción literal. En todo caso ésa fue mi impresión. Al comienzo del extracto de Marte se puede reconocer también orquestación característica de John Williams.
The Planets - Mars, the Bringer of War
Gladiator - Barbarian Horde
Para mi gran sorpresa, cuando estaba recopilando los links que dejo como referencia en estos artículos, encontré algo que no me esperaba: La Fundación Holst demanda a Hans Zimmer por Gladiator. La noticia es relativamente reciente, de junio de 2006, es decir, ¡seis años después del estreno! Vale, es cierto que se parece, pero ¿tanto? y, ¿por qué esperar seis años? Sinceramente, mi opinión es que la demanda no prosperará.
Para demandantes inquietos, aquí van partes de Gladiator que recuerdan a otras:
El romance en Lieutenant Kijé, de Sergei Prokofiev y la pista 4 de Gladiator (”Earth”).
Lieutenant Kijé - Romance
Gladiator - Earth
La marcha fúnebre por la muerte de Sigfrido en El Crepúsculo de los Dioses, de Wagner, y la pista 9 de Gladiator (”The Might of Rome”). Creo que ésta se puede considerar un homenaje intencionado.
Muerte de Sigfrido
Gladiator -The Might of Rome
Hay que decir que aunque Zimmer incorpora elementos de otros compositores en sus obras, nunca llega a ser un plagio y consigue integrarlo en su propio estilo. Cosa que no se puede decir de otros, como James Horner, de quien volveré a hablar en algún momento.
Es buen momento para hablar de un compositor considerado como uno de los precursores de la música cinematográfica actual: Erich Wolfgang Korngold (1897-1957).
Korngold destacó principalmente por su capacidad para componer partituras que dotaban de personalidad propia a las imágenes a las que acompañaban. Fue una suerte que, aunque inicialmente fuera compositor de música orquestal y destacase sobre todo con sus óperas, decidiera enfocar su creatividad hacia la incipiente industria cinematográfica, donde compuso bandas sonoras que se iban a convertir en los clásicos del cine de los 30 y los 40. La música de Korngold es evocadora, heroica, estimulante, muy apropiada para filmes de aventuras como los protagonizados por Errol Flynn (Robín de los Bosques, El Halcón del Mar), que son el mejor ejemplo de este estilo que fue innovador y que prácticamente inauguró un género propio. Incluso creo que se puede afirmar que fue Korngold el primero en utilizar el concepto de leitmotiv (que ya Wagner había estado incluyendo en sus óperas) dentro del lenguaje musical cinematográfico.
La música de Korngold ha influído en buena parte de los compositores cinematográficos actuales, y entre ellos el mejor y más claro exponente sería John Williams. Este compositor siempre ha sabido adaptar los estilos de múltiples compositores clásicos y darles un nuevo aire propio, heroico, fantástico, y un toque muy particular que hace tan características sus partituras. Tras un período durante el que la influencia de la música personalizada de Korngold había quedado en segundo plano, en 1977 Williams retomó ese espíritu y volvió a dar nueva vida a la composición musical de aventuras con… Star Wars.
En el ejemplo de hoy, muestro una pieza de Korngold en la que se inspira directamente el tema de apertura de Star Wars que sería a su vez el leitmotiv de Luke Skywalker. La pieza es el tema principal de la película de Sam Wood “Kings Row” (1942). En palabras del propio John Williams:
Personalmente, me siento muy ligado a la música de Korngold (…). Cuando George Lucas me pidió que escribiera un tema para Luke que fuese a un tiempo heroico y de esencia idealista, y que fuese presentado en forma de fanfarria, asocié en mi mente el heroísmo de Korngold, el idealismo de Holst y las fanfarrias de Elgar. Todo esto obviamente implica una inevitable semejanza con Kings Row y con muchas otras composiciones, pero desde un punto de vista temático, armónico y melódico todas las notas son de mi propia cosecha.
Una fanfarria es un “conjunto musical ruidoso, principalmente a base de instrumentos de la familia del metal” (trompetas, trompas, trombones, tubas…). En el extracto de la composición de Korngold se reconoce ese estilo que Williams ha popularizado, similar en la estructura, el uso del viento y la orquestación de las cuerdas.
He reducido la calidad y fundido el comienzo y el final para no aumentar demasiado el tamaño, y no he incluido Star Wars porque, vamos a ver, ¿alguien no la conoce?
Kings Row (Tema principal - extracto)
Ya que Williams es uno de los compositores que ha tomado el leitmotiv como elemento característico de su obra, recomiendo a los interesados que visiten esta web (en inglés) en la que se comparan la tetralogía operística de Wagner “El Anillo de los Nibelungos” con la trilogía de Star Wars. Es un estudio muy completo acerca las similitudes temáticas, estructurales y musicales que hay entre las dos obras.
Para la próxima entrega, quizá debería mencionar a otro de los grandes inspiradores de la música actual en el cine, a quien también menciona John Williams: Gustav Holst.
Inauguro hoy una sección dedicada a los parecidos razonables en la música de cine. Voy a intentar recopilar pequeños extractos de bandas sonoras muy conocidas que recuerdan a otras composiciones contemporáneas o clásicas. Seguro que alguna vez os ha ocurrido, viendo una película: la música es buena pero hay algo que os es familiar, unas notas aquí, un arreglo particular allí, algo que provoca una constante sensación de “esto me suena de algo”… ésa es la idea. Vamos de cacería, en busca del plagio “involuntario”.
Comienzo con una de las más sencillas de reconocer: Willow, de James Horner.
Horner, ganador de un Oscar en 1997 por la banda sonora de Titanic y nominado en varias ocasiones, destaca especialmente por su tendencia a incluir fragmentos de otras composiciones propias y ajenas en los temas que escribe. Cuando se trata de obras de compositores clásicos se podría interpretar el parecido como un homenaje, lo que es perfectamente admisible y hasta está bien visto si se integra bien en la obra. Si, por el contrario, el tema similar pertenece a una película reciente de otro compositor, la cosa es, digamos, más fea. Horner tiene ejemplos de los dos tipos. ¡Qué pillín!
La banda sonora de Willow, compuesta por James Horner en 1988, comienza con un tema que es prácticamente calcado al tema que abre la Sinfonía Nº 3 de Robert Schumann. Horner realiza cambios en la orquestación y acelera el tempo, lo que le da el aire adecuado de película de aventuras, pero a pesar de ello el parecido es más que casual.
Sinfonía Nº3 “Renana”
Willow
Se ve que James Horner, compositor de “una mente maravillosa”, también tiene una capacidad para la adaptación prodigiosa. Pero bromas aparte, no seré yo quien menosprecie una obra amplia y reconocida porque haya veinte segundos aquí o allá que sean familiares. Horner es uno de los grandes compositores de nuestro tiempo; al César lo que es del César. Eso sí, los veinte segundos van a quedar aquí reflejados, como está mandado.
Iré publicando ejemplos como éste de una lista que he ido recopilando con el tiempo, en la que mezclo casos ya conocidos y comentados por la crítica, como el de hoy, con otros de mi cosecha. Espero que alguien encuentre interesantes estos pequeños parecidos y quizá descubra que la música clásica no es un viejo carcamal pisoteado por las nuevas tecnologías, sino al contrario, el maestro del que se nutre toda la música contemporánea, de forma consciente… o subliminal. Cualquier sugerencia será bienvenida.
En la próxima entrega, otro ejemplo famoso de inspiración prestada: John Williams y el tema principal de Star Wars.