Me voy a unir al coro de blogs que cantan las alabanzas de este futuro gadget superventas porque si no, parece que mis miles de lectores se desilusionan.
Yo también tengo foto, hala. Se la he mangado a WMUTE.
El modelo se denomina iFake.
A juzgar por las reacciones generales parece ser que el iPhone está más o menos a la altura del Anillo Único. “Un iPhone para controlarlos a todos…”. La fiebre llega al extremo de algún blog de comparar el iPhone con todos los demás aparatos que pillen a mano…
Dada la trascendencia del evento, propongo la implantación del nuevo:
Sistema Métrico iPhonesimal
Magnitud física fundamental
Unidad básica o fundamental
Símbolo
Definición
Longitud
iMetro
iM
8,6956521739130434782608695 veces la longitud de un iPhone en reposo.
Masa
iKilo
iKg
Masa del iPhone patrón, que se encuentra en el cajón superior de la mesilla de noche de Steve Jobs.
Tiempo
iSegundo
iS
Tiempo de encendido completo de un iPhone desde el momento en que se introduce el pin utilizando un dedo estándar (concretamente el dedo de Steve Jobs).
Intensidad de corriente eléctrica
iAmperio
iA
Intensidad del cargador de un iPhone estándar.
Temperatura
iKelvin
iK
Grado de calentamiento de una oreja estándar (p.e. la de Steve Jobs) tras un iSegundo de acercamiento al auricular de un iPhone.
Cantidad de sustancia
iMol
iMol
Cantidad de átomos del prototipo del iPhone patrón (ver Masa).
Intensidad luminosa
iCandela
iCd
Radiación luminosa que emite la pantalla de un iPhone en la que se visualiza una foto estándar de Steve Jobs en reposo.
Asimismo, se renombrarían otras unidades como el decibelio (un décimo de belio, llamado así en honor de Alexander Graham Bell), que pasaría a denominarse decijobelio, en honor de Steve Jobs, y se definiría como “sonido que hace un iPhone al caer desde una altura de un iMetro”.
En su novela Un Mundo Feliz, Aldous Huxley describe una sociedad futura que ha conseguido la estabilidad. Todos los ciudadanos cumplen en la vida los roles para los que se les condiciona durante la gestación (realizada “in vitro” en una cadena de producción), con tratamientos químicos y técnicas de aprendizaje inconsciente mediante la repetición constante de eslóganes. Para evitar el descontento y reforzar el conformismo, el estado proporciona una droga narcótica y alucinógena legal sin efectos secundarios, llamada SOMA, que produce una sensación de bienestar y mantiene a la población satisfecha.
Pero esto sólo es una novela…
Un Mundo Real
Comienza el curso político y vuelven la palabrería estéril y los juegos de imagen en detrimento del debate razonado y la crítica constructiva. Nuestro presidente abre el curso político en la fiesta de la minería asturleonesa en Rodiezmo (organizada, entre otros, por el sindicato SOMA), y anuncia que las pensiones mínimas volverán a aumentar el año próximo por encima de la media. Población satisfecha. Ni una mención a los problemas de la zona visitada. Las referencias a otros problemas nacionales fueron obviadas con la promesa de… ganar las próximas elecciones.
Zapatero y la “fiesta del SOMA”
En el Congreso, cuando ya pasan dos años y medio desde la masacre del 11-M, la oposición continúa insistiendo en la tesis de la conspiración, anteponiendo este debate a otros problemas más reales e inmediatos. Parecen cada vez más estar poniendo en práctica el condicionamiento mediante repetición. En palabras de Bernard Marx, protagonista de Un Mundo Feliz:
Cien repeticiones tres noches por semana durante cuatro años -pensó Bernard Marx, que era especialista en hipnopedia-. Sesenta y dos mil cuatrocientas repeticiones crean una verdad. ¡Idiotas!
Alguien tendría que enseñar a todos estos actores que su trabajo es resolver problemas, no arrinconarlos y mucho menos crearlos. Desde luego, el nuestro no es un mundo feliz en cuanto al bienestar, pero su actividad política sí que parece salir de una cadena de montaje. O mejor, de montajes. Publicitarios.
Actualización (21-9-2006): Felizmente, aún quedan políticos capaces de seguir sus propios razonamientos: “Es incompatible plantear una estrategia de oposición para ser alternativa al Gobierno socialista y hacer del 11-M un eje central de actuación“, “hay muchísimos temas que me parecen más importantes“ (Josep Piqué, presidente del Partido Popular de Cataluña).
Hoy vamos a aportar nuestro granito de arena a la búsqueda de mensajes ocultos en canciones aparentemente inofensivas, al estilo de nuestros admirados autores de chandalismo y sus impresionantes documentos.
Haciendo honor al título de nuestro blog, nos vino inevitablemente a la mente aquella canción que muchos oímos en nuestra infancia, que decía así:
Lunes antes de almorzar
una niña fue a jugar
pero no pudo jugar
porque tenía que planchar.
Así planchaba, así, así,
así planchaba, así, así,
así planchaba, así, así,
así planchaba, que yo la ví.
Continuando luego con lavar, coser, barrer, tender, cocinar… y el domingo, rezar, por supuesto. La niña debía de estar muy delgada porque no conseguía almorzar nunca.
El caso es que hay canciones que envejecen muy mal, y con la llegada de la igualdad y el reparto de tareas domésticas, esta canción no es que envejeciera, es que le practicaron la eutanasia (y con razón).
La segunda versión políticamente correcta sustituyó a la sufrida “niña” por un sufrido “marido”, de forma que los versos pasaron a decir: “lunes antes de almorzar / un marido fue a correr / pero no pudo correr / porque tenía que planchar…“, continuando con la lista de tareas. Un detalle curioso es que en esta versión, el domingo, el marido tiene que “pasear” en vez de “rezar”. Que sepamos, hasta el momento la iglesia no se ha pronunciado al respecto.
Pero vamos al tema que nos ocupa:
Tras una extensa investigación, en subliminal hemos descubierto los siguientes datos ocultos en el estribillo de la nueva versión:
La niña de la canción original se llamaba Isa. Suponemos, aunque no está confirmado, que creció y se casó con el hombre de la canción, que sería su marido.
Isa es un poco indecisa. Sobre todo cuando su marido tiende la ropa.
Cuando el marido pasea, espera que Isa le prepare una pizza para cuando vuelva.
He aquí los documentos:
Normal
Reverse
Así tendía
Isa, indecisa
Así paseaba
Isa, ¿va esa pizza?
Deseamos a Isa todo lo mejor en su nueva vida, y que le enseñe a su marido a meter la pizza en el horno él solito para que así ella pueda dedicarse por fin a descansar todo el dia, que ya va siendo hora.