4 Septiembre 2008

Loor a Ganesha

Me ha parecido adecuado comenzar la nueva etapa de este blog con un post sencillo para tomar aliento y también para que no pasen más de dos meses sin escribir nada. El proceso de migración completa ha llevado tiempo y no dispongo de demasiado últimamente.

Agradecimientos a los chicos de Highlands By Design por el diseño del tema, que he manipulado y modificado convenientemente y al que he añadido la capacidad de ser multiidioma aunque evidentemente seguirá estando en un solo idioma, el castellano.

Una de las deidades más conocidas en la mitología hindú es el dios Ganesha, representado con cabeza de elefante, cuatro brazos y una barriga prominente. Ganesha es el señor de la sabiduría y aquel que elimina los obstáculos; es tradicional encomendarse a él antes de comenzar un largo viaje o una empresa importante.

Alan Moore, en su clásico From Hell, tuvo un detalle con Ganesha al integrarlo en la historia en una pirueta narrativa de las suyas, cuando muestra a William Gull visitando a Joseph Merrick (alias el hombre elefante) momentos antes de emprender su gran tarea.

Loor a Ganesha

El hombre elefante como trasunto de Ganesha, en From Hell

Así pues, aunque mis metas sean bastante más modestas y menos sangrientas, yo también me encomiendo a Ganesha, Dios de los Comienzos y Señor de las Letras, para que la fortuna me sonría en el camino de este blog. Por pedir que no quede.

Loor a Ganesha

El Dios Elefante

LOOR A GANESHA

Y también, cómo no, me encomiendo al Monstruo Volador de Espagueti, alabado sea su Tallarinesco Apéndice.

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Publicado en Personal el Jueves 4 de Septiembre de 2008 a las 15:04 | 4 Comentarios

22 Julio 2008

Watchmen

Watchmen, obra cumbre del autor inglés Alan Moore, es el cómic más complejo y fascinante que he leído nunca.

Tenía 18 años cuando cayó en mis manos. Ediciones Zinco había comenzado a publicarlo en España con el mismo formato que en Estados Unidos, sólo que con 2 años de diferencia. Constaba de 12 números con una periodicidad mensual, de 30 páginas, de las cuales las dos o tres últimas consistían en un apéndice en blanco y negro que complementaba la historia principal con datos referentes al mismo episodio.

Hasta ese momento todo mi conocimiento del mundo de los cómics (o tebeos, o mangas; arte secuencial, en resumen) se reducía a colecciones de Mortadelo y Filemón, Superlópez, Astérix, Tintín y números sueltos de la Patrulla X y los Cuatro Fantásticos. Por recomendación de un amigo comencé a leerlo y a partir de entonces todas mis ideas previas sobre el tema cambiaron para siempre.

Dentro de una estructura tan simple como 3 x 3 viñetas rectangulares por página, se abría un universo de asociaciones visuales y verbales, donde la historia que se nos contaba coexistía con otras historias, a veces en viñetas alternas, a veces superpuestas, a veces dentro de la misma viñeta en forma de elementos visuales recurrentes. Unas veces la misma escena se revisitaba desde vidas o momentos distintos, otras veces múltiples personajes experimentaban la misma situación con distintos elementos. Juegos de palabras sin palabras. Y siempre la trama principal avanzando número a número como una fuga que en momentos avanzaba a gran velocidad, con acción y sorpresas, y en otros se recreaba en detalles minúsculos, donde podían transcurrir varias páginas sin nada más que un cambio de actitud o un momento de reflexión. El trasfondo reflejaba una sociedad en la que los enmascarados habían sido declarados ilegales (detalle que fue usado por Brad Bird en Los Increíbles) y el mundo se encontraba inmerso en un momento de pesimismo en plena guerra fría a punto de convertirse en confrontamiento nuclear. Todo ello quedaba unido en Watchmen como un mecanismo de relojería de gran precisión.

Parecía un cómic de superhéroes. No lo era; hablaba de personas normales enfrentadas a hechos extraordinarios. Pero cambió la forma en que los cómics de superhéroes serían entendidos en adelante.

Todo esto lo tuve que vivir en una espera interminable de un mes entre número y número. Ahora lo publican en un solo tomo y lo llaman “novela gráfica”, y no siempre conservan la portada y contraportada, que formaban un todo con el resto de páginas, integradas con la primera y última viñeta de cada número.

Existen infinidad de artículos sobre Watchmen que estudian en profundidad su estructura, sus textos y subtextos, sus paralelismos, su lenguaje no verbal y sus mensajes subliminales, para todos aquellos que quieren profundizar sobre el lenguaje propio del cómic como medio artístico y sobre la riqueza argumental y expresiva que puede llegar a contener. Para todo el que aún viva en el estereotipo de que el cómic es un arte menor dedicado a niños o “frikis”, le recomiendo que lea “Entender el cómic“, de Scott McCloud – el mejor ensayo sobre este arte que he leído nunca. Y también que lea a Alan Moore, claro.

Alan Moore y el cine

Durante años he visto cómo varias obras maestras de Alan Moore caían hacia la gran pantalla, no siempre con acierto, porque Moore escribe arte para el lenguaje del cómic y por eso no se puede traspasar al cine sin perder casi toda su esencia. Cayó From Hell, discretita, y V de Vendetta (su primer intento de serie regular, que siete años más tarde acabaría siendo una serie de 10 números), una película decente aunque sin la fuerza del cómic. Cayó La Liga de los Hombres Extraordinarios, ridícula adaptación que nunca hizo justicia a la frescura e inteligencia del original. En la resistencia siguen estando su etapa en La Cosa del Pantano (con la saga American Gothic, obra maestra del terror gótico) y Miracleman (demasiado introspectiva, demasiado intelectual). Quizá en breve alguien caiga en la cuenta de que Top Ten haría una buena película de acción a lo Men in Black (y Smax the Barbarian un spin-off humorístico con bastantes posibilidades), o tome ideas de Supreme o Tom Strong para revisitar el mito del superhéroe a su manera. En cuanto a Lost Girls, daría para varios artículos por sí sola y sería idónea como serie de animación… para una asignatura de educación sexual. ¿Quién se atrevería?

Y por fin le llegó el turno a Watchmen.

Desde 1988 y tras varios años de intentos fallidos, reescrituras de guión, entrada y salida de directores, finalmente fue Zack Snyder, director de 300, quien se llevó el gato al agua; la maestría que demostró en llevar la novela gráfica de Frank Miller a la pantalla tuvo bastante que ver con la decisión. Sin embargo, hay un abismo entre la estructura de 300 – lineal, apenas un flashback y una trama secundaria añadida para el cine – y la de Watchmen. El mismo director Terry Gilliam rechazó el proyecto ante el enorme presupuesto que supondría trasladar todo el contenido a una película y lo definió como un proyecto “imposible de filmar” en dos horas sin perder la esencia de la historia. Alan Moore, incombustible, declaró al ser preguntado sobre cómo lo filmaría él: “Tuve que decir, francamente, que no creía que pudiera filmarse. No lo diseñé para demostrar las similitudes entre el cine y los cómics, que están ahí, pero en mi opinión son bastante intrascendentes. Lo diseñé para resaltar las cosas que se podían hacer en un cómic, pero no en el cine ni en la literatura.”.

Watchmen, el primer trailer

Desde el punto de vista poco objetivo de un fan acérrimo – yo mismo -, el trailer no me ha decepcionado; al contrario, he encontrado el aspecto visual tremendamente acorde con el espíritu del cómic y una asombrosa obsesión por el detalle (incluyendo el buen hallazgo del travelling por el mecanismo de relojería, otro de sus temas recurrentes). Por otra parte, casi todas las escenas pertenecen a los flashbacks que en el cómic aportan información sobre el pasado de los personajes, y no a la trama que mueve la historia en el presente (situado en el año 1985), lo que preocupa un poco por no dar información sobre el ritmo real de la película. Parece más un guiño y fuegos artificiales que otra cosa. El trailer está centrado sobre todo en el único personaje sobrehumano de la historia, el azulado Doctor Manhattan, con breves apariciones del resto de personajes. Debo alabar el montaje y la elección de una canción de Smashing Pumpkins cuyo texto se hace coincidir con las imágenes elegidas en cada momento, al más puro “estilo Watchmen”. Snyder ha conseguido la atención que buscaba, ahora sólo queda esperar y cruzar los dedos.

Por cierto… “Smashing Pumpkins” es exactamente lo que ocurre en la última página del número 8… ¿un guiño más? Pues ahí va otro: el título de la versión de la canción en el trailer es “The Beginning is the End is the Beginning”… y ¿acaso no hay un personaje que termina diciendo en el último número “nada termina nunca”? ;)

Finalmente, mi alma de admirador de Watchmen me pide que haga un…

Desglose de escenas del trailer (ligeros spoilers)

El accidente de Jon Osterman. En su mano izquierda sostiene un reloj. En el momento en que se le ve de frente a través del cristal se aprecian incluso los reflejos de una mujer que niega con la cabeza (debería ser Janey Slater) y un hombre.

“La luz se me lleva en pedazos”

La nave de Búho Nocturno, Archie, emerge de la bahía de Nueva York, detalle de la boya incluído

El comediante encuentra su destino, con el imprescindible detalle de la chapa de Smiley brillando en su solapa

Un recurso que Moore usó por primera vez en V de Vendetta: la matriz de televisores. Delante, Adrian Veidt con su atuendo de reminiscencias egipcias.

“14 de noviembre: un esqueleto parcialmente cubierto de músculos (…) grita durante 30 segundos antes de desaparecer”

Rorschach en acción.

Posiblemente la escena en que Laurie baja al sótano de Dan, que en el cómic es ligeramente distinta. “El escote hasta el ombligo”, fetichismo encubierto y jugar a bomberos.

El Dr. Manhattan y las mujeres.

Escenas del magnífico número 2 de la colección, durante el entierro de Blake.

“Fui para comprender el Vietnam (…) y descubrí que pocos humanos se permiten esa comprensión. Blake es diferente. Lo entiende a la perfección… pero no le importa.”

“Insolaciones en noviembre.”

“Es muy bonita. Después de cada beso deposita uno más pequeño, más suave, sobre mis labios… como su firma.”

Rorschach visita a su “amigo” Moloch. Hurm…

Página central del clásico y simétrico número 5: Veidt se defiende, traje morado incluído.

Para Zack Snyder, esta es una de las escenas clave (algo discutible). De nuevo la guerra de Vietnam en el año 1971 alternativo.

Disturbios anti-vigilantes. Al igual que en el cómic, Búho Nocturno se sienta a la izquierda mientras el Comediante está subido a la ventana derecha.

” Todos los políticos y las prostitutas mirarán arriba y gritarán: ‘¡Sálvanos!’ Y yo miraré abajo y dire: ‘No’ “.

Jon y Laurie se van de excursión.

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Publicado en Artículos, Cine, Cómics el Martes 22 de Julio de 2008 a las 0:26 | 3 Comentarios

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