22 Diciembre 2005

Haciendo el BIEN

Recupero aquí una foto tomada en junio de 2005 en la iglesia de Calatañazor. Leyendo el emotivo mensaje, casi se puede escuchar de fondo a los jóvenes catequistas tocando la guitarra y cantando “Yo tengo un amigo que me ama”.

Esto es una forma de publicidad bastante lograda. Si no marcas la casilla de la Iglesia vas a IMPEDIR que haga el bien, y tú no querrías cargar con ese peso, ¿verdad?

Hay que reconocer que dos mil años son muchos años, dejando aparte que dos mil, con letra, impone mucho más que un mísero 2.000, o 2.005 en este caso. ¿Y por qué no dos mil cinco años haciendo el bien, que parece más exacto? Que a más de uno, por un detallito así le han tirado en una entrevista de trabajo.

Como último detalle aparece de fondo la foto de una bonita espadaña románica en un día soleado, que evoca ese sabor añejo de pueblo noble, con su aroma de piedra y humo, ese sonido de pájaros a lo lejos, las campanas repicando, y las guitarras de esos catequistas que todavía, sí, todavía, siguen con el repertorio. Acertada la elección de un edificio para representar a la Iglesia; acertada pero engañosa, pues la Iglesia la forman las personas. Sería más justo sustituir la fachada por algo más representativo, como un capellán con gafas que nos tiende el impreso de la declaración; pero no tendría el mismo efecto. Y dado que la publicidad religiosa tiene la gran desventaja respecto a otros productos de no poder emplear la figura femenina para vender más, la fachada queda como una buena elección. Cuántos ingresos extra conseguirían si quisieran usar una imagen de María Magdalena en traje de faena (con permiso de Dan Brown).

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Publicado en Pseudociencias y Supercherías, Publicidad el Jueves 22 de Diciembre de 2005 a las 8:44 | 3 Comentarios

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