Barry Hotter y los Chupetes Poseídos
Comienza un nuevo curso en la escuela de magia Hattworms. Todo sigue igual que el año anterior salvo por la irrupción de la profesora inglesa Angela Klamstbury, de Pociones Coloreadas, en el Pozo Negro de la Suciedad, lo que es recibido con júbilo por los alumnos. Nadie sabe nada del maligno Bordemor, aquel que no debe ser nombrado, al que todos nombran sin parar.

Mientras Barry Hotter estaba entrenándose para su partida de Blowjling en compañía de su amiga la adorable Genoveve Lafleur, encuentra la Pipa de Tutatis. Asustado, decide esconderla bajo su birrete y preguntar a la profesora Klamstbury sobre ello. La profesora Klamstbury examina mágicamente la Pipa de Tutatis y descubre que bajo su apariencia inofensiva se oculta el collar de orejas de Kobold, pero al hacerlo, se esfuma en sus manos sin dejar rastro. Mientras, los consultores de magia negra que viven en el Laberinto del Terror Moderado culminan su plan diabólico para hacerse con los Chupetes Poseídos con oscuros fines. Entre escena y escena, la profesora Klamstbury se vuelve loca y encierra a todos los alumnos en un armario para echarse unas risas. Explorando, Barry Hotter y Genoveve Lafleur detectan una señal de poder que procede de la Cripta de la Magia Octarina y asomando por un agujero descubren la Espada Ardiente de Isidrul, el arma legendaria. Barry Hotter la toma y al hacerlo se siente empujado hacia el Laberinto del Terror Moderado. Barry Hotter y Genoveve Lafleur montan en sus escobas y se dirigen hacia el Laberinto del Terror Moderado, origen del mal.

Los acontecimientos se precipitan. A lo lejos divisan a Bordemor carcajeándose. Barry Hotter contempla al implacable Burócrata Enfurecido, los hermanos Malafoll y el Guardián entre el Centeno - que siempre miente excepto los martes por la tarde - construyendo lo que parece ser un condensador electroplásmico de fluzo, sin duda para transferir su poder a Bordemor; Barry Hotter se lanza sobre una roca para intentar esconderse, pero es muy lento y el Burócrata Enfurecido advierte la maniobra. Entonces Barry Hotter escucha una voz interior que procede de la Espada Ardiente; la voz le susurra "El secreto del ataque definitivo es...", pero el Burócrata Enfurecido reacciona a tiempo y desarma a nuestro héroe de una pedrada. Bordemor bosteza y Barry Hotter aprovecha para lanzarle el hechizo Los Tres Improperios Soeces (no mata pero deprime), sin éxito. En el último instante, se escucha un temblor bajo los pies de Bordemor; de las profundidades surgen los Chupetes Poseídos, dispuestos a defender el Bien, y le lanzan por los aires, salvando a Barry Hotter y Genoveve Lafleur de una muerte segura una vez más. Finalmente, se exculpa a Barry Hotter de sus desobediencias y éste comprende que las leyes están para proteger a Los Buenos aunque cometan delitos y se pasen las normas por el forro, y se alegra de ser El Bueno.