Ya es primavera en la escuela de magia Halfwitts. Todo sigue igual que el año anterior salvo por la entrada en la escuela de la profesora Whoopscritch Wheelynuts para investigar el robo del Látigo de Domm-inn-atriks, un arma mágica con poder para dominar el barrio, lo que es recibido con indiferencia por los alumnos. Nadie sabe nada del eterno villano Bordemor, aquel que no debe ser nombrado, cuyo nombre está en boca de todos.
Mientras Harry Potter estaba jugando al escondite incorpóreo, encuentra el Arenque Místico. Divertido, decide esconderlo en su mochila y preguntar a la profesora Wheelynuts sobre ello. La profesora Wheelynuts, preocupada, se lo da a Petroff Smirnoff, el estudiante ruso de intercambio, y le envía al Pasaje Totalmente Prohibido a investigar. Mientras, los dragones verdes que viven en el Laberinto de la Suciedad culminan su plan diabólico para hacerse con los Pepinos de Cristal con oscuros fines. Ajeno a todo, el malvado esbirro Sach'a Mor'on encuentra el Noodlarstiffplerg de goma y es corrompido por su poder. Explorando, Harry Potter detecta una señal de poder que procede del Pasaje Totalmente Prohibido y flotando en un charco descubre el Látigo, el arma legendaria. Harry Potter lo toma y al hacerlo se siente empujado hacia el Laberinto de la Suciedad. Harry Potter monta en su escoba y se dirige hacia el Laberinto de la Suciedad, origen del mal, empuñando el Látigo con torpeza.
¡Todo era una trampa! Frente a él distingue a Bordemor carcajeándose. Harry Potter contempla a Slartibartfrist el destructor de mundos y Sach'a Mor'on construyendo lo que parece ser un condensador electroplásmico de fluzo, sin duda para transferir su poder a Bordemor; Harry Potter es apresado por un rayo tractor de Slartibartfrist, que lo retiene mientras invoca a más de nueve mil duendes para la batalla. Todo parece perdido. Bordemor bosteza y Harry Potter aprovecha para lanzarle el hechizo Fulminatrix Sunt (un hechizo gris marengo), sin éxito. Entonces Harry Potter escucha una voz interior que procede del Látigo; la voz le susurra las palabras mágicas "Klaatu Barada...". Al oirlo, Harry Potter reacciona y proyecta las palabras sobre Bordemor, que se tapa los oídos y canturrea para anular el ataque. En el último instante, aparecen los Pepinos de Cristal envueltos en una esfera de poder y bastante cabreados por no haber intervenido en la historia hasta el momento, y se dedican a patear a los villanos y expulsar a Bordemor de este plano hacia otro un poco más inclinado, salvando a Harry Potter de una muerte segura una vez más. Finalmente, los profesores aprueban las acciones de Harry Potter para que no se sienta mal y éste comprende que la cicatriz de su frente (que se hizo al caer del árbol desde donde espiaba a la enigmática Clara Roft) tiene un poquito que ver con el trato de favor recibido.