Mortal Kombat, el debate
Vamos a ver, ¿por qué nadie me avisó de que este debate estaba patrocinado por Microsoft?
Si ya decÃa yo que no era normal, todo este formato de videojuego, con los dos contrincantes entrando en el plató como si fuera el ring del Mortal Kombat, dándose la mano con el árbitro, que parecÃa que de un momento a otro iba a gritar “Fight!” y salir corriendo mientras las dos fieras mediáticas se disputaban el liderazgo de la manada. Y otros dos árbitros (de baloncesto) mirando el crono. Videojuego total, vamos. Imaginad.

Y claro, al cabo de un rato por fin comprendà mi desasosiego: ¡es que la mesa me estaba recordando todo el rato a una XBOX!

Pero en fin, anécdotas frikis aparte creo que el debate estuvo bien montado y que ya era hora de que volviéramos a tener este tipo de iniciativas en nuestro paÃs, si bien el contenido me dejó un poco indiferente ya que me pareció más de lo mismo y apenas hubo un intercambio razonable de ideas. Pero como sé que hoy tendremos a todo el mundo proclamando vencedores y vencidos - y ya está bien de tratarnos como a imbéciles, un debate no se gana ni pierde ni mucho menos se empata, como estuvieron proclamando algunos tertulianos de baratillo durante todo el dÃa - pues me dió por hacer una medición manual de otro tipo de cosas algo más imparciales.
Asà que durante el debate me dediqué a contabilizar los patrones del discurso que no aportaron nada al contenido pero sà a la forma del debate, a ver qué salÃa. Algunos eran puramente anecdóticos, como el número de veces que se repetÃa la expresión “mire usted” (¿adivinan quién ganó?) o si se usaban recursos literarios simples como la enumeración de frases similares, la ironÃa o las metáforas; y otros eran importantes e incluso preocupantes, como el recurrir a expresiones generalizadoras para reclamar la razón de lo que se dice (expresiones falaces como “todo el mundo sabe” o “es evidente”), o peor aún, descalificaciones del contrario sin venir a cuento o hablar cuando no se tenÃa el turno de palabra. Sólo conté los que no venÃan a cuento o no estaban basados en una argumentación.
Intenté ser todo lo imparcial que pude, y evidentemente no tomé nota de a qué frase correspondÃa cada registro porque esto no es más que un divertimento. El resultado fue interesante, porque sà reveló una pequeña desviación.
Estos son los desgloses de los patrones usados en cada uno de los 5 bloques temáticos de exposición y réplica. Los colores van ordenados desde lo que a mi juicio es el elemento más grave para el diálogo (en rojo) hasta el menos grave (en violeta).
Y estas son las sumas totales por candidato:
Según esta tabla el candidato Zapatero se habrÃa desviado más de las “buenas maneras” que el candidato Rajoy en los parámetros más importantes, aunque sólo ligeramente. Lo que estando hecho sin rigor cientÃfico por un bloguero anónimo no dice prácticamente nada, lo sé, lo sé.
En el bloque final del debate descubrÃ, no obstante, y volviendo al sÃmil del videojuego, que también se pueden ganar o perder puntos en el último minuto. Rajoy sumó un plus especial de cursilerÃa con su elegÃa a la niña que querÃa ser feliz. Y Zapatero sumó un bono extra de retorcimiento al terminar su intervención parodiando a David Strathairn con un “buenas noches y buena suerte” muy cinematográfico y subliminal.
Y para subliminal, termino con la frase más subliminal de todas, la que pronunció Rajoy casi al final. ¿Qué mensaje nos oculta?
“Podemos mirar hacia el mañana con optimismo y con Esperanza“
Publicado en ArtÃculos, PolÃtica, Televisión el Lunes 25 de Febrero de 2008 a las 10:12 | 5 Comentarios









