22 Julio 2008

Watchmen

Watchmen, obra cumbre del autor inglés Alan Moore, es el cómic más complejo y fascinante que he leído nunca.

Tenía 18 años cuando cayó en mis manos. Ediciones Zinco había comenzado a publicarlo en España con el mismo formato que en Estados Unidos, sólo que con 2 años de diferencia. Constaba de 12 números con una periodicidad mensual, de 30 páginas, de las cuales las dos o tres últimas consistían en un apéndice en blanco y negro que complementaba la historia principal con datos referentes al mismo episodio.

Hasta ese momento todo mi conocimiento del mundo de los cómics (o tebeos, o mangas; arte secuencial, en resumen) se reducía a colecciones de Mortadelo y Filemón, Superlópez, Astérix, Tintín y números sueltos de la Patrulla X y los Cuatro Fantásticos. Por recomendación de un amigo comencé a leerlo y a partir de entonces todas mis ideas previas sobre el tema cambiaron para siempre.

Dentro de una estructura tan simple como 3 x 3 viñetas rectangulares por página, se abría un universo de asociaciones visuales y verbales, donde la historia que se nos contaba coexistía con otras historias, a veces en viñetas alternas, a veces superpuestas, a veces dentro de la misma viñeta en forma de elementos visuales recurrentes. Unas veces la misma escena se revisitaba desde vidas o momentos distintos, otras veces múltiples personajes experimentaban la misma situación con distintos elementos. Juegos de palabras sin palabras. Y siempre la trama principal avanzando número a número como una fuga que en momentos avanzaba a gran velocidad, con acción y sorpresas, y en otros se recreaba en detalles minúsculos, donde podían transcurrir varias páginas sin nada más que un cambio de actitud o un momento de reflexión. El trasfondo reflejaba una sociedad en la que los enmascarados habían sido declarados ilegales (detalle que fue usado por Brad Bird en Los Increíbles) y el mundo se encontraba inmerso en un momento de pesimismo en plena guerra fría a punto de convertirse en confrontamiento nuclear. Todo ello quedaba unido en Watchmen como un mecanismo de relojería de gran precisión.

Parecía un cómic de superhéroes. No lo era; hablaba de personas normales enfrentadas a hechos extraordinarios. Pero cambió la forma en que los cómics de superhéroes serían entendidos en adelante.

Todo esto lo tuve que vivir en una espera interminable de un mes entre número y número. Ahora lo publican en un solo tomo y lo llaman “novela gráfica”, y no siempre conservan la portada y contraportada, que formaban un todo con el resto de páginas, integradas con la primera y última viñeta de cada número.

Existen infinidad de artículos sobre Watchmen que estudian en profundidad su estructura, sus textos y subtextos, sus paralelismos, su lenguaje no verbal y sus mensajes subliminales, para todos aquellos que quieren profundizar sobre el lenguaje propio del cómic como medio artístico y sobre la riqueza argumental y expresiva que puede llegar a contener. Para todo el que aún viva en el estereotipo de que el cómic es un arte menor dedicado a niños o “frikis”, le recomiendo que lea “Entender el cómic“, de Scott McCloud - el mejor ensayo sobre este arte que he leído nunca. Y también que lea a Alan Moore, claro.

Alan Moore y el cine

Durante años he visto cómo varias obras maestras de Alan Moore caían hacia la gran pantalla, no siempre con acierto, porque Moore escribe arte para el lenguaje del cómic y por eso no se puede traspasar al cine sin perder casi toda su esencia. Cayó From Hell, discretita, y V de Vendetta (su primer intento de serie regular, que siete años más tarde acabaría siendo una serie de 10 números), una película decente aunque sin la fuerza del cómic. Cayó La Liga de los Hombres Extraordinarios, ridícula adaptación que nunca hizo justicia a la frescura e inteligencia del original. En la resistencia siguen estando su etapa en La Cosa del Pantano (con la saga American Gothic, obra maestra del terror gótico) y Miracleman (demasiado introspectiva, demasiado intelectual). Quizá en breve alguien caiga en la cuenta de que Top Ten haría una buena película de acción a lo Men in Black (y Smax the Barbarian un spin-off humorístico con bastantes posibilidades), o tome ideas de Supreme o Tom Strong para revisitar el mito del superhéroe a su manera. En cuanto a Lost Girls, daría para varios artículos por sí sola y sería idónea como serie de animación… para una asignatura de educación sexual. ¿Quién se atrevería?

Y por fin le llegó el turno a Watchmen.

Desde 1988 y tras varios años de intentos fallidos, reescrituras de guión, entrada y salida de directores, finalmente fue Zack Snyder, director de 300, quien se llevó el gato al agua; la maestría que demostró en llevar la novela gráfica de Frank Miller a la pantalla tuvo bastante que ver con la decisión. Sin embargo, hay un abismo entre la estructura de 300 - lineal, apenas un flashback y una trama secundaria añadida para el cine - y la de Watchmen. El mismo director Terry Gilliam rechazó el proyecto ante el enorme presupuesto que supondría trasladar todo el contenido a una película y lo definió como un proyecto “imposible de filmar” en dos horas sin perder la esencia de la historia. Alan Moore, incombustible, declaró al ser preguntado sobre cómo lo filmaría él: “Tuve que decir, francamente, que no creía que pudiera filmarse. No lo diseñé para demostrar las similitudes entre el cine y los cómics, que están ahí, pero en mi opinión son bastante intrascendentes. Lo diseñé para resaltar las cosas que se podían hacer en un cómic, pero no en el cine ni en la literatura.”.

Watchmen, el primer trailer

Desde el punto de vista poco objetivo de un fan acérrimo - yo mismo -, el trailer no me ha decepcionado; al contrario, he encontrado el aspecto visual tremendamente acorde con el espíritu del cómic y una asombrosa obsesión por el detalle (incluyendo el buen hallazgo del travelling por el mecanismo de relojería, otro de sus temas recurrentes). Por otra parte, casi todas las escenas pertenecen a los flashbacks que en el cómic aportan información sobre el pasado de los personajes, y no a la trama que mueve la historia en el presente (situado en el año 1985), lo que preocupa un poco por no dar información sobre el ritmo real de la película. Parece más un guiño y fuegos artificiales que otra cosa. El trailer está centrado sobre todo en el único personaje sobrehumano de la historia, el azulado Doctor Manhattan, con breves apariciones del resto de personajes. Debo alabar el montaje y la elección de una canción de Smashing Pumpkins cuyo texto se hace coincidir con las imágenes elegidas en cada momento, al más puro “estilo Watchmen”. Snyder ha conseguido la atención que buscaba, ahora sólo queda esperar y cruzar los dedos.

Por cierto… “Smashing Pumpkins” es exactamente lo que ocurre en la última página del número 8… ¿un guiño más? Pues ahí va otro: el título de la versión de la canción en el trailer es “The Beginning is the End is the Beginning”… y ¿acaso no hay un personaje que termina diciendo en el último número “nada termina nunca”? ;)

Finalmente, mi alma de admirador de Watchmen me pide que haga un…

Desglose de escenas del trailer (ligeros spoilers)

El accidente de Jon Osterman. En su mano izquierda sostiene un reloj. En el momento en que se le ve de frente a través del cristal se aprecian incluso los reflejos de una mujer que niega con la cabeza (debería ser Janey Slater) y un hombre.

“La luz se me lleva en pedazos”

La nave de Búho Nocturno, Archie, emerge de la bahía de Nueva York, detalle de la boya incluído

El comediante encuentra su destino, con el imprescindible detalle de la chapa de Smiley brillando en su solapa

Un recurso que Moore usó por primera vez en V de Vendetta: la matriz de televisores. Delante, Adrian Veidt con su atuendo de reminiscencias egipcias.

“14 de noviembre: un esqueleto parcialmente cubierto de músculos (…) grita durante 30 segundos antes de desaparecer”

Rorschach en acción.

Posiblemente la escena en que Laurie baja al sótano de Dan, que en el cómic es ligeramente distinta. “El escote hasta el ombligo”, fetichismo encubierto y jugar a bomberos.

El Dr. Manhattan y las mujeres.

Escenas del magnífico número 2 de la colección, durante el entierro de Blake.

“Fui para comprender el Vietnam (…) y descubrí que pocos humanos se permiten esa comprensión. Blake es diferente. Lo entiende a la perfección… pero no le importa.”

“Insolaciones en noviembre.”

“Es muy bonita. Después de cada beso deposita uno más pequeño, más suave, sobre mis labios… como su firma.”

Rorschach visita a su “amigo” Moloch. Hurm…

Página central del clásico y simétrico número 5: Veidt se defiende, traje morado incluído.

Para Zack Snyder, esta es una de las escenas clave (algo discutible). De nuevo la guerra de Vietnam en el año 1971 alternativo.

Disturbios anti-vigilantes. Al igual que en el cómic, Búho Nocturno se sienta a la izquierda mientras el Comediante está subido a la ventana derecha.

” Todos los políticos y las prostitutas mirarán arriba y gritarán: ‘¡Sálvanos!’ Y yo miraré abajo y dire: ‘No’ “.

Jon y Laurie se van de excursión.

Publicado en Artículos, Cine, Cómics el Martes 22 de Julio de 2008 a las 0:26 | 3 Comentarios

17 Mayo 2007

¿De qué me suena? Spiderman vs. Ultraviolet

Aprovechando el reciente estreno de Spider-Man 3, ha llegado el momento de salirme un poco de mi costumbre y hacer una comparación entre dos bandas sonoras actuales, en vez de una actual y otra clásica. El afortunado compositor bajo el punto de mira es hoy Klaus Badelt por la banda sonora de Ultraviolet.

Del compositor alemán Klaus Badelt se puede decir que todo el mundo conoce algo si ha escuchado a Hans Zimmer. Fue coproductor de la banda sonora de Gladiator, dos años después de que Hans Zimmer le invitase a formar parte de su estudio Media Ventures. Después de algunos éxitos, entre los que cabe destacar la partitura para el remake de La Máquina del Tiempo, en 2003 Badelt compuso - o más bien, supervisó a otros miembros del equipo que compusieron - la conocida Piratas del Caribe: La Maldición de la Perla Negra, varios de cuyos temas son una extensión de los que ya se escucharon en Gladiator, al estilo Zimmer.

En Ultraviolet, Badelt realiza un trabajo lleno de ritmos modernos y sonidos electrónicos, supongo que para estar acorde con la temática de la película, pero al final la ausencia de contenido de ésta parece imponerse sobre todo lo demás. Además de esto, y este es el punto que me interesa, la música de los títulos iniciales es una variación del comienzo de la banda sonora de Spider-Man 2, de Danny Elfman. Ambas comienzan con unos segundos de cuerdas agudas, tras lo cual entra una percusión suave con sintetizador y se suman más cuerdas graves, añadiendo instrumentos en un crescendo hasta que finalmente entra la fanfarria con la presentación del tema principal. Hacia la tercera parte del comienzo hay una variación rápida de violines muy característica de Danny Elfman que también tiene una réplica en la banda sonora de Klaus Badelt. En definitiva, se podría decir que los títulos de Ultraviolet se parecen tanto a los de Spider-Man 2 como el tema principal de Piratas del Caribe se parece a la batalla de Gladiator.

Spider-Man 2 (2004) Ultraviolet (2006)

Publicado en Artículos, Cine, Musicalidades el Jueves 17 de Mayo de 2007 a las 4:39 | 3 Comentarios

28 Diciembre 2006

¿Cómo se apellida Eragon?

El otro día fui al cine a ver una película de la que me habían hablado muy bien.
Desgraciadamente no la echaban en ese cine, así que entré a ver Eragon.

No me había leído el libro, y la película me sorprendió. ¡No tenía la menor idea de que alguien estuviera preparando un “remake” de Star Wars! Me causó tal impresión que tengo que contaros la trama porque me pareció súper-original.

— AVISO - SPOILERS DE TODA LA PELICULA —

La peli comienza en una galaxia muy, muy lejana (la tierra de Alagaësia) con una persecución; las tropas del Imperio, lideradas por el malvado Lord Vader el Sith (Durza el Sombra) persiguen a la princesa Leia (Arya la elfa) que es una líder rebelde en posesión de unos planos secretos (huevo de dragón). Estos planos son la última esperanza rebelde de derrotar al malvado emperador Palpatine (Galbatorix). Leia (Arya) consigue ocultar y enviar los planos (huevo) a otro lugar, pero es capturada por Vader (Durza) y llevada a la Estrella de la Muerte (fortaleza de Durza) para ser interrogada.

Mientras tanto, los planos escondidos en un robot (el dragón incubándose en un huevo) llegan fortuitamente a manos de un joven granjero llamado Luke (Eragon), que se queda con el robot (huevo). Luke (Eragon) vive con sus tíos (tío) en una granja aislada en el planeta Tatooine (la aldea Carvahall). El robot proyecta un holograma (el huevo eclosiona), lo que lleva al protagonista a contactar con un misterioso personaje solitario llamado Obi-Wan Kenobi (Brom); mientras, las tropas imperiales atacan su granja. Luke (Eragon) corre de vuelta a su granja con Obi-Wan (Brom) sólo para llegar a tiempo de ver cómo han matado a sus tíos (tío).

(Sólo un inciso para destacar el hecho de que, al igual que Luke Skywalker, Eragon comienza la historia siendo convenientemente huérfano).

Luke decide abandonar Tatooine (Carvahall) y junto a Obi-Wan (Brom) parte en busca de Alderaan (los rebeldes). De camino descubre que Obi-Wan (Brom) es en realidad un Jedi (Jinete de Dragón), y éste le da un sable láser (espada) y le enseña a usarlo y a controlar la Fuerza (Magia). Tras ser ayudado por uno que va por libre llamado Han Solo (Murtagh) y unas cuantas persecuciones, acaban todos en la Estrella de la Muerte (fortaleza de Durza) en misión de rescate de Leia (Arya). Al liberarla son descubiertos, y cuando parece que Darth Vader (Durza) va a capturarlos, Obi-Wan (Brom) interviene y les salva, pero da su vida a cambio.

Finalmente, ya con Leia (Arya) llegan hasta la base rebelde en Yavin IV (fortaleza de los Vardenos), pero son seguidos por las tropas Imperiales (ejército de Urgals y Durza), con lo que comienza un ataque a la base rebelde. Finalmente, gracias a la Fuerza (el toque mágico) de Luke (Eragon) y a su veloz X-Wing (dragón), el ataque es repelido y Vader (Durza) puesto fuera de combate. Los rebeldes respiran a salvo, pero el emperador Palpatine (Galbatorix) promete venganza y hacerles mucha pupita.

— SPOILERS END HERE —

Me gustaron mucho los homenajes, como que la espada de Luke-Eragon reluce como un sable láser, o el momento en que Vader-Durza mata a un lugarteniente porque su grupo perdió la pista de los rebeldes e inmediatamente nombra lugarteniente al infeliz de al lado (referencia directa a El Imperio Contraataca); y sobre todo los cuidados diálogos, como la épica y muy original frase “mejor pedir perdón que permiso” que no había oído nunca y que a buen seguro muchos padres encontrarán didáctica para sus hijos.

Estoy deseando ver las próximas películas, en las que espero que aparezca un mentor tipo Yoda para adiestrar a Eragon, y razas de seres pequeñitos que le ayuden, y quizá hasta su padre sea alguien muy importante del lado oscuro que será revelado en la segunda parte y morirá en la tercera. Y que los rebeldes lo pasen muy mal en la segunda pero al final de la tercera el malo muera (si fuera el mismo que el padre sería insuperable).

Así que, respondiendo al título de este post, puedo asegurar que el apellido de Eragon es Caminacielos.

Por mi parte, y ahora en serio, espero que el 2007 sea el año de Stardust, película basada en un relato fantástico del escritor Neil Gaiman, que si de algo peca es de originalidad.

Publicado en Cine, Humor el Jueves 28 de Diciembre de 2006 a las 3:07 | 13 Comentarios

27 Noviembre 2006

Traducción imaginativa

El otro día cayó en mis manos una copia muy antigua de La Guerra de las Galaxias, de las primeras que se editaron en vídeo. No pude resistir echar una ojeada a los títulos del comienzo para ver si ésa era la copia que contenía uno de mis gazapos favoritos, y ¡sí! Ahí estaba, el héroe desconocido, el personaje misterioso… ¡Rebel! Así que no pude evitar capturar la imagen para regocijo de los que no lo conocieran.

Sí, evidentemente lo que los títulos en inglés dicen no es “Rebel espió”, sino “Durante la batalla, los espías rebeldes consiguieron robar los planes secretos…”, pero Rebel pasó a formar parte de los personajes que solamente existieron en esa edición de la cinta en castellano.

Ese error fue corregido en sucesivas ediciones, pero no otros gazapos de doblaje, que se mantuvieron incluso después de la edición “remasterizada”. Por ejemplo, la escena en el Halcón Milenario en que Luke Skywalker se enfrenta a la sonda de entrenamiento (la esferita flotante) con los ojos tapados. Después de repeler dos disparos con la espada - ¿sable? - láser, Luke se quita el casco y dice a Obi Wan: “- ¡Casi podía ver a los Lejanos!“. Y nadie vuelve a mencionar a esos misteriosos Lejanos en toda la saga.

En la versión original, a la sonda de entrenamiento se le denomina “training remote”, y la frase que decía Luke era: “- I could almost see the remote!” (casi podía ver la sonda). Mucha gente siguió esperando la aparición de esos Lejanos en las siguientes entregas.

Publicado en Cine, Curiosidades, Literalidades el Lunes 27 de Noviembre de 2006 a las 2:19 | 5 Comentarios

14 Octubre 2006

¿De qué me suena? Prokofiev - Marianelli

En la última entrega mencioné la obra Lieutenant Kijé de Sergei Prokofiev, de la que había una referencia en Gladiator; casualmente, esta obra es la primera composición que Prokofiev realizaba para el cine, allá por 1933.

Sergei Prokofiev (1891-1953) fue uno de los compositores más destacados e innovadores del siglo XX. Con un talento excepcional (escribió su primera composición a los 5 años), compuso obras que abarcaron todo tipo de géneros, especialmente sinfonías, óperas, conciertos, ballets y música para el cine. De esta última destaca la banda sonora de la película Alexander Nevsky, la primera película sonora del director Sergei Eisenstein, de quien Prokofiev declaró que “su respeto por la música era tan grande que a veces estaba dispuesto a cortar o añadir material a sus escenas con tal de no alterar el equilibrio de un pasaje musical”. Corría el año 1938, apenas diez años después de la aparición del cine sonoro, pero ya entonces algunos directores intuían que la música podía tener un papel tan importante como la imagen.

Prokofiev fue un adelantado a su época y su influencia es notoria en la música actual. Varios compositores contemporáneos lo mencionan entre sus fuentes de inspiración, entre los que destacaría al gran Danny Elfman como creador de ese estilo propio tan característico que se podría denominar de “cuento de hadas” y que tanto recuerda en algunos momentos a la música de Prokofiev. Su música también se ha utilizado en publicidad, como por ejemplo, en el galardonado anuncio de la colonia Egoiste de Chanel, donde se oye la primera pieza de la suite Romeo y Julieta; sin olvidar el homenaje que el cantante Sting rindió a Prokofiev utilizando su “Romance” de Lieutenant Kijé como base para la canción Russians (1985), comprometida reflexión sobre la guerra fría. El tema principal se escucha a partir del minuto 1:28 y la melodía está estructurada sobre variaciones de dicho tema.

Para este post he seleccionado una banda sonora de un compositor cuyo nombre ya es habitual en el panorama actual: Darío Marianelli. Desde 1994 hasta 2005, este autor italiano ha ido alternando sus trabajos discretamente entre el cine y la televisión, pero fue a partir de su partitura para The Brothers Grimm (El secreto de los hermanos Grimm) cuando su nombre comenzó a sonar fuerte, consiguiendo el mismo año la nominación a mejor banda sonora original por Orgullo y Prejuicio.

Fue al ver The Brothers Grimm en el cine cuando advertí varias similitudes con la música de Prokofiev. La banda sonora de The Brothers Grimm tiene una gran calidad en conjunto y aunque en ciertos momentos peca de grandilocuente y en otros es algo repetitiva, promete bastantes satisfacciones para los seguidores de este compositor en el futuro. En el tema principal que abre la película (Dickensian Beginnings) se puede apreciar el espíritu del tema “Montescos y Capuletos” de Romeo y Julieta, el mismo tema del anuncio de Egoiste.

Romeo y Julieta The Brothers Grimm

Y ahora probemos a juntarlos :)

Romeo, Julieta y los hermanos Grimm

Publicado en Cine, Musicalidades el Sábado 14 de Octubre de 2006 a las 11:18 | 2 Comentarios

22 Junio 2006

¿De qué me suena? John Williams - Star Wars

Es buen momento para hablar de un compositor considerado como uno de los precursores de la música cinematográfica actual: Erich Wolfgang Korngold (1897-1957).

Korngold destacó principalmente por su capacidad para componer partituras que dotaban de personalidad propia a las imágenes a las que acompañaban. Fue una suerte que, aunque inicialmente fuera compositor de música orquestal y destacase sobre todo con sus óperas, decidiera enfocar su creatividad hacia la incipiente industria cinematográfica, donde compuso bandas sonoras que se iban a convertir en los clásicos del cine de los 30 y los 40. La música de Korngold es evocadora, heroica, estimulante, muy apropiada para filmes de aventuras como los protagonizados por Errol Flynn (Robín de los Bosques, El Halcón del Mar), que son el mejor ejemplo de este estilo que fue innovador y que prácticamente inauguró un género propio. Incluso creo que se puede afirmar que fue Korngold el primero en utilizar el concepto de leitmotiv (que ya Wagner había estado incluyendo en sus óperas) dentro del lenguaje musical cinematográfico.

La música de Korngold ha influído en buena parte de los compositores cinematográficos actuales, y entre ellos el mejor y más claro exponente sería John Williams. Este compositor siempre ha sabido adaptar los estilos de múltiples compositores clásicos y darles un nuevo aire propio, heroico, fantástico, y un toque muy particular que hace tan características sus partituras. Tras un período durante el que la influencia de la música personalizada de Korngold había quedado en segundo plano, en 1977 Williams retomó ese espíritu y volvió a dar nueva vida a la composición musical de aventuras con… Star Wars.

En el ejemplo de hoy, muestro una pieza de Korngold en la que se inspira directamente el tema de apertura de Star Wars que sería a su vez el leitmotiv de Luke Skywalker. La pieza es el tema principal de la película de Sam Wood “Kings Row” (1942). En palabras del propio John Williams:

Personalmente, me siento muy ligado a la música de Korngold (…). Cuando George Lucas me pidió que escribiera un tema para Luke que fuese a un tiempo heroico y de esencia idealista, y que fuese presentado en forma de fanfarria, asocié en mi mente el heroísmo de Korngold, el idealismo de Holst y las fanfarrias de Elgar. Todo esto obviamente implica una inevitable semejanza con Kings Row y con muchas otras composiciones, pero desde un punto de vista temático, armónico y melódico todas las notas son de mi propia cosecha.

Una fanfarria es un “conjunto musical ruidoso, principalmente a base de instrumentos de la familia del metal” (trompetas, trompas, trombones, tubas…). En el extracto de la composición de Korngold se reconoce ese estilo que Williams ha popularizado, similar en la estructura, el uso del viento y la orquestación de las cuerdas.

He reducido la calidad y fundido el comienzo y el final para no aumentar demasiado el tamaño, y no he incluido Star Wars porque, vamos a ver, ¿alguien no la conoce?

Kings Row  (Tema principal - extracto)

Ya que Williams es uno de los compositores que ha tomado el leitmotiv como elemento característico de su obra, recomiendo a los interesados que visiten esta web (en inglés) en la que se comparan la tetralogía operística de Wagner “El Anillo de los Nibelungos” con la trilogía de Star Wars. Es un estudio muy completo acerca las similitudes temáticas, estructurales y musicales que hay entre las dos obras.

Para la próxima entrega, quizá debería mencionar a otro de los grandes inspiradores de la música actual en el cine, a quien también menciona John Williams: Gustav Holst.

Publicado en Artículos, Cine, Musicalidades el Jueves 22 de Junio de 2006 a las 4:36 | 2 Comentarios

11 Junio 2006

¿De qué me suena? James Horner - Willow

Inauguro hoy una sección dedicada a los parecidos razonables en la música de cine. Voy a intentar recopilar pequeños extractos de bandas sonoras muy conocidas que recuerdan a otras composiciones contemporáneas o clásicas. Seguro que alguna vez os ha ocurrido, viendo una película: la música es buena pero hay algo que os es familiar, unas notas aquí, un arreglo particular allí, algo que provoca una constante sensación de “esto me suena de algo”… ésa es la idea. Vamos de cacería, en busca del plagio “involuntario”.

Comienzo con una de las más sencillas de reconocer: Willow, de James Horner.

Horner, ganador de un Oscar en 1997 por la banda sonora de Titanic y nominado en varias ocasiones, destaca especialmente por su tendencia a incluir fragmentos de otras composiciones propias y ajenas en los temas que escribe. Cuando se trata de obras de compositores clásicos se podría interpretar el parecido como un homenaje, lo que es perfectamente admisible y hasta está bien visto si se integra bien en la obra. Si, por el contrario, el tema similar pertenece a una película reciente de otro compositor, la cosa es, digamos, más fea. Horner tiene ejemplos de los dos tipos. ¡Qué pillín!

La banda sonora de Willow, compuesta por James Horner en 1988, comienza con un tema que es prácticamente calcado al tema que abre la Sinfonía Nº 3 de Robert Schumann. Horner realiza cambios en la orquestación y acelera el tempo, lo que le da el aire adecuado de película de aventuras, pero a pesar de ello el parecido es más que casual.

Sinfonía Nº3 “Renana” Willow

Se ve que James Horner, compositor de “una mente maravillosa”, también tiene una capacidad para la adaptación prodigiosa. Pero bromas aparte, no seré yo quien menosprecie una obra amplia y reconocida porque haya veinte segundos aquí o allá que sean familiares. Horner es uno de los grandes compositores de nuestro tiempo; al César lo que es del César. Eso sí, los veinte segundos van a quedar aquí reflejados, como está mandado.

Iré publicando ejemplos como éste de una lista que he ido recopilando con el tiempo, en la que mezclo casos ya conocidos y comentados por la crítica, como el de hoy, con otros de mi cosecha. Espero que alguien encuentre interesantes estos pequeños parecidos y quizá descubra que la música clásica no es un viejo carcamal pisoteado por las nuevas tecnologías, sino al contrario, el maestro del que se nutre toda la música contemporánea, de forma consciente… o subliminal. Cualquier sugerencia será bienvenida.

En la próxima entrega, otro ejemplo famoso de inspiración prestada: John Williams y el tema principal de Star Wars.

Publicado en Artículos, Cine, Musicalidades el Domingo 11 de Junio de 2006 a las 1:40 | 3 Comentarios

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