Este cartel estaba en un restaurante de Valladolid en la planta de abajo. La unica salida es por la planta de arriba. Siguiendo la flecha, efectivamente, hay dos tramos de escaleras de subida… wtf?
Un post breve para conmemorar la noticia de los más de 10 millones de usuarios del juego multijugador online World of Warcraft (alias WoW). Creo que merece la pena destacarlo ya que con sólo 3 años de existencia se ha convertido en un fenómeno a estudiar, te gusten o no los juegos de este tipo.
Es curioso el reparto de sexos entre los jugadores de WoW. Aproximadamente, 4 de cada 5 jugadores son hombres, aunque muchos de ellos juegan con un personaje femenino. Por ello, cuando se coincide con un personaje femenino normalmente se suele asumir que está manejado por un hombre a menos que el otro jugador dé alguna indicación de su sexo real (los anglohablantes usan la expresión “male until proven otherwise” – varón hasta que se demuestre lo contrario). Esto ha dado lugar a algunos acrónimos bastante divertidos que lo reflejan:
MMORPG: Originalmente, “Massively multiplayer online role-playing game“ (Juego de rol multijugador masivo online). Pero también, “Many men online role-playinggirls” (muchos hombres online interpretando el papel de mujeres).
GIRL: “Guy in real life“
Esta tendencia no ha pasado desapercibida por los creadores del juego, a juzgar por la pantalla de bienvenida que se muestra durante la carga inicial a los jugadores de la Alianza, uno de los bandos del juego, dirigida inequívocamente a ese 80% de hombres. Al fin y al cabo lo que se ve es un grupo de personajes dando la bienvenida al jugador, pero un grupo que guarda exactamente la proporción de sexos inversa a la real: cuatro señoritas (de rasgos agradables) y un caballero (con un trabuco enorme). ¿Con cuál se identificaría un hombre? Me da a mí que no les salió así por casualidad.
¡Aquí debe de haber montones de mujeres esperándome! (o no)
Actualización: Hoy día 4 de marzo de 2008 ha muerto Gary Gygax, el creador del juego original de Dragones y Mazmorras. A él dedico este genial episodio de la serie Qué vida más triste como homenaje a su obra:
Clara se sentía orgullosa. Llevaba ya tres semanas de dieta sin haberse saltado ni un sólo día, lo que era un logro teniendo en cuenta que había resistido la tentación también los fines de semana. La vida resultaba difícil para una persona obesa que intentaba superar su inseguridad día a día: la inseguridad le producía ansiedad, la ansiedad degeneraba en depresión, y el chocolate era un buen antidepresivo, pero su tendencia a engordar le producía inseguridad y el círculo se cerraba. Sin embargo, esta vez estaba decidida. Lo estaba logrando. El truco era evitar la tentación de los dulces. Ojos que no ven…
De vuelta a casa se detuvo en un centro comercial que no conocía para comprar otra caja de los sobres de dieta que tan buen resultado le estaban dando. Entró y preguntó dónde estaba la sección de dietéticos. Al día siguiente su dieta era historia.
Gracias, Alcampo, por hacer negocio aprovechando las debilidades ajenas.
Centro comercial La Dehesa (Alcalá de Henares, Madrid)
GUS on Tarifas con discriminación horaria:hola chicos, no me estraña el cabreo con los numeros de telefono..pero si buscais en la web "no mas numeros ...
Jose on Gracias, Eric:Pues para no ser mitómano... lo disimulas muy bien.. jajaja
(qué curioso, el corrector de google no me reconoce mitómano... en ...