¿De qué me suena? James Horner – Willow
Inauguro hoy una sección dedicada a los parecidos razonables en la música de cine. Voy a intentar recopilar pequeños extractos de bandas sonoras muy conocidas que recuerdan a otras composiciones contemporáneas o clásicas. Seguro que alguna vez os ha ocurrido, viendo una película: la música es buena pero hay algo que os es familiar, unas notas aquí, un arreglo particular allí, algo que provoca una constante sensación de “esto me suena de algo”… ésa es la idea. Vamos de cacería, en busca del plagio “involuntario”.
Comienzo con una de las más sencillas de reconocer: Willow, de James Horner.
Horner, ganador de un Oscar en 1997 por la banda sonora de Titanic y nominado en varias ocasiones, destaca especialmente por su tendencia a incluir fragmentos de otras composiciones propias y ajenas en los temas que escribe. Cuando se trata de obras de compositores clásicos se podría interpretar el parecido como un homenaje, lo que es perfectamente admisible y hasta está bien visto si se integra bien en la obra. Si, por el contrario, el tema similar pertenece a una película reciente de otro compositor, la cosa es, digamos, más fea. Horner tiene ejemplos de los dos tipos. ¡Qué pillín!
La banda sonora de Willow, compuesta por James Horner en 1988, comienza con un tema que es prácticamente calcado al tema que abre la Sinfonía Nº 3 de Robert Schumann. Horner realiza cambios en la orquestación y acelera el tempo, lo que le da el aire adecuado de película de aventuras, pero a pesar de ello el parecido es más que casual.

| Sinfonía Nº3 “Renana” |
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| Willow |
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Se ve que James Horner, compositor de “una mente maravillosa”, también tiene una capacidad para la adaptación prodigiosa. Pero bromas aparte, no seré yo quien menosprecie una obra amplia y reconocida porque haya veinte segundos aquí o allá que sean familiares. Horner es uno de los grandes compositores de nuestro tiempo; al César lo que es del César. Eso sí, los veinte segundos van a quedar aquí reflejados, como está mandado.
Iré publicando ejemplos como éste de una lista que he ido recopilando con el tiempo, en la que mezclo casos ya conocidos y comentados por la crítica, como el de hoy, con otros de mi cosecha. Espero que alguien encuentre interesantes estos pequeños parecidos y quizá descubra que la música clásica no es un viejo carcamal pisoteado por las nuevas tecnologías, sino al contrario, el maestro del que se nutre toda la música contemporánea, de forma consciente… o subliminal. Cualquier sugerencia será bienvenida.
En la próxima entrega, otro ejemplo famoso de inspiración prestada: John Williams y el tema principal de Star Wars.
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Este artículo se publicó el Domingo 11 de Junio de 2006 a las 1:40 en la categoría Artículos, Cine, Musicalidades. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0 . Si te gustó y quieres dejar un comentario, hazlo aquí. También puedes añadir un trackback.
