De ratones y veganos (y zapatos)
Curiosa dualidad, o por qué las personas no se pueden encasillar:
-
Tenemos a un individuo “A” que publicó con otros en el año 2002 un estudio sobre activación neuronal en bebés, en la revista científica Neuroimage. Aquí está el enlace y pulsando sobre el nombre, “Hershlag N.”, o buscandolo en Google, se llega a esta persona.
Los individuos A y B, como se veía venir, son la misma persona. (Y además hace cine).
A mí al menos me deja pensativo cómo alguien que se ha graduado con honores y ha estudiado psicología en Harvard sacando las notas más altas, al mismo tiempo sigue una filosofía que mantiene que no es ético por parte del Homo Sapiens utilizar a los animales de ningún modo porque esto infringiría sus derechos; por ejemplo, mantenerlos en granjas o usarlos para la investigación
. (¡Investigación! ¿Esto incluye los derechos a una vida digna de la mosca drosophila? ¿Los biólogos veganos diseccionan sapos en Harvard o a ellos les dan muñecos de la rana Gustavo?).
Personalmente creo que el veganismo es ni más ni menos lo que sus seguidores dicen que es: una filosofía o modo de vida, similar en sus planteamientos éticos a una religión en el sentido de que no es una ciencia y sus argumentos se toman como una cuestión de fe (y suenan como mandamientos: no comas animales, no lleves pieles, no experimentes con animales, no uses animales como entretenimiento, no abuses de los animales). Si fuera por ellos, no habría avances en la investigación contra el cáncer o el parkinson ya que los humanos no debemos conculcar los derechos de los ratones.
En fin, que la formación científica y las creencias personales pueden tener una cierta correlación pero no se puede usar una sola de ellas para clasificar a nadie (si no, que le pregunten a James Watson). Y de Natalie Portman, psicóloga de carrera y activista vegana, me voy a quedar con la etiqueta de “actriz” que me gusta más.
Natalie Portman presentando zapatos vegetarianos. (Fuente: Bushi Comics) Ignoramos si se los comen o los plantan al terminar la gala. (¿Y con qué estará hecho su vestido?)



