17 Febrero 2006

El pacificador

Si pedimos perdón por unas viñetas, ¿ cómo nos van a tomar en serio cuando hablamos de armas nucleares ?

Si no se está de acuerdo se va a los tribunales y lo que no se puede hacer es los asaltos a las embajadas en lugar de respetar el derecho de opinión y la ley

- José María Aznar en un encuentro con periodistas en Washington

Sabias palabras acerca de los incidentes provocados por las caricaturas de Mahoma. Con su conocido espíritu conciliador, Aznar deja clara su despreocupación (o desconocimiento) acerca de las diferencias entre ambas culturas y despacha el asunto como si se tratase, por ejemplo, de una panda de vándalos socialistas atacando las sedes del PP. Sea por despreocupación o por desprecio, o simplemente por inercia, Aznar se apunta al carro del argumento fácil tantas veces repetido “también hay caricaturas de Jesucristo y nadie quema embajadas por eso”. Inercia: es difícil que algunas personas cambien de dirección su discurso cuando su ego es voluminoso y llevan carrerilla. Inercia: ley del mínimo esfuerzo.


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Este artículo se publicó el Viernes 17 de Febrero de 2006 a las 6:52 en la categoría Política, Reflexiones. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0 . Si te gustó y quieres dejar un comentario, hazlo aquí. También puedes añadir un trackback.
        

2 amigos comentaron en “El pacificador”

Tu opinión siempre es bienvenida.

  1. 1 El 17 de Mayo de 2007 a las 01:09, necora dijo:

    Si, de acuerdo en lo que comentas, pero porque no das tu opinion acerca de si lo que queman son caricaturas de jesucristo? O todos moros o todos cristianos, pero medias tintas no.

  2. 2 El 2 de Agosto de 2007 a las 05:47, Ni! dijo:

    Vale, ahí va un símil: supongamos que un tipo dibuja una caricatura en la que aparece la Virgen María haciéndole una mamada a Jesucristo. No sé si me explico bien. El dibujo se publica en la portada de Interviú (por ejemplo).
    Misteriosamente, montones de personas se indignan. Salen a la calle, lanzan piedras contra la sede de Interviú y exigen una rectificación. Pero el autor del dibujo, que es ateo, no cree que tenga que cambiar nada porque para él la reacción exagerada de la gente solamente demuestra que la religión lleva al fanatismo. En este contexto, se puede optar por pedir la cabeza del dibujante (los que se sienten ofendidos) o también (los que no se sienten ofendidos) por despreciar a la gente que se queja y tildarlos de extremistas, invocando la libertad de expresión.

    No es que sea una situación muy real, porque en occidente nadie sale a la calle como no sea para recuperar su dinero, pero creo que me he explicado. Aznar eligió la opción de despreciar a una sociedad que él desconoce por completo, fanáticos o no. Y lo hizo como persona pública e influyente en un momento en que lo que se necesitaba era llegar a un entendimiento. El mundo no necesita matones de despacho, sino opiniones constructivas.

    Aunque quizá estoy siendo muy duro con él. Quizá había bebido algún vasito de vino más de la cuenta. Claro, es eso, había bebido las copas de vino que tenía que beber porque después tenía que conducir…

    Fanáticos.

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