Crissisworky

Estaba oscrudo, y el sinfrén macróparo,
espiralizante, destrozempleaba;
encrispardos brumían los runcionarios
y los sinditantes huelgeneralaban.
“¡Vigila al Crissisworky, improvisero!
¡Garras que desinflan, dientes que recortan!
¡Cuídate del pájaro Recesón y evita
al dinegro Ladrilloncho!”
Empuñó su espada decretal:
tras buscar al climalvado largo tiempo
descansó bajo el árbol Nohagonada
y diose, planendoso, por resuelto.
Mas, cuando ilusibérrimo sopaba,
apareció el Crissisworky, desatado,
destrizando soldompleos sin cesura,
bolsacudiendo un eurorror bancagitado.
¡Un, dos! ¡Un, dos! ¡Zis, zas! Tijeretando,
la espada decretal blandió eurohistérico;
impuestante se ivalzó, bajopensiondo,
y regresó, amargotado e imperférrito.
“¿Haslo matado al Crissisworky, talantero?
¿No nos aguarda hipocifrón resguardecido?
¡Oh día grande! ¡Buenas noches! ¡Buena suerte!”
Tras él yacía un caosario lamerido.
Estaba oscrudo, y el sinfrén macróparo
destrozempleaba y espiralizaba;
encrispardos brumían los runcionarios
y los sinditantes huelgeneralaban.
Inspirado en Jabberwocky. Poema explicado en el post anterior. Este poema puede evolucionar en el tiempo sin previo aviso.
Entradas relacionadas
Este artículo se publicó el Martes 25 de Mayo de 2010 a las 9:03 en la categoría Artículos, Lingüística, Política. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0 . Si te gustó y quieres dejar un comentario, hazlo aquí. También puedes añadir un trackback.